El acceso al lugar era frío y oscuro.
Al observar hacia adentro no había nadie más
solo mi sombra que se mecía en el muro frente a mi
gracias a la luz de la luna brillando en el cielo negro.
Entré.
Empecé a caminar para conocer el lugar,
todo era tan extraño y cubierto de fotografías:
una niña, su familia quizás, una fiesta.
Un pasillo.
Seguí caminando mientras la puerta a mis espaldas se cerró.
Otra habitación frente a mi,
al mirar hacia atrás ya no había puerta, ni pasillo, ni salida.
Espejos y me topé con mi reflejo.
Ahí estoy viéndome, me sonrío, me contemplo,
soy yo, sin duda. Un poco más vieja quizás.
Ahí estoy.
Más pasillos, más puertas, más habitaciones.
Estoy en el corazón de este lugar
donde el camino solo va hacia adelante
y atrás todo se cierra, se sella y desaparece.
Al observar hacia adentro no había nadie más
solo mi sombra que se mecía en el muro frente a mi
gracias a la luz de la luna brillando en el cielo negro.
Entré.
Empecé a caminar para conocer el lugar,
todo era tan extraño y cubierto de fotografías:
una niña, su familia quizás, una fiesta.
Un pasillo.
Seguí caminando mientras la puerta a mis espaldas se cerró.
Otra habitación frente a mi,
al mirar hacia atrás ya no había puerta, ni pasillo, ni salida.
Espejos y me topé con mi reflejo.
Ahí estoy viéndome, me sonrío, me contemplo,
soy yo, sin duda. Un poco más vieja quizás.
Ahí estoy.
Más pasillos, más puertas, más habitaciones.
Estoy en el corazón de este lugar
donde el camino solo va hacia adelante
y atrás todo se cierra, se sella y desaparece.
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